Iceberg de la Violencia Adultócrata: una invitación a mirar más allá de lo evidente

Cuando pensamos en violencia hacia la infancia solemos identificar las formas más visibles, como los insultos, las agresiones físicas o el abuso sexual. Sin embargo, bajo esa parte visible existe un conjunto de prácticas, actitudes y dinámicas profundamente normalizadas que responden a una visión adultocéntrica de la infancia y que también pueden vulnerar los derechos de niños, niñas y adolescentes.

A través de este Iceberg de la Violencia Adultócrata, queremos promover una reflexión sobre aquellas conductas cotidianas que muchas veces pasan desapercibidas: decidir siempre por ellos, no tener en cuenta su opinión, utilizar el silencio como castigo, sobreproteger o considerar que las personas adultas son el único modelo válido.

Construir una sociedad basada en el buen trato implica revisar nuestras propias prácticas, escuchar a la infancia y reconocer su capacidad para participar en aquellas decisiones que les afectan.

Porque proteger la infancia no consiste únicamente en evitar el daño, sino también en garantizar el respeto, la participación y el ejercicio pleno de sus derechos.